En momentos como este no puedo hacer nada más que sonreir. Sonreir y apagar el pensamiento,sonreír y embriagar 303 ratas, atar mis sueños a ellas, dejarme acariciar por la infancia de mis voces, sonreír y encender la siguiente mueca con lo que queda de esta...
Sí, todo parece ir muy bien y, desde aquí me siento tranquilo; como limosnero con cobija nueva...
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