jueves, 21 de mayo de 2009

¡¡Flash!!


Gabriela Márquez prefirió operarse los gluteos que estudiar la universidad, eligió curarse del cólera que pescó en Ixtapa y sacrificó el dinero de su vestido nuevo. Por su puesto que también prefirió encontrar hombres solitarios a quienes destrozar por diversión en lugar de buscar amor; a todos les permitió amarla hasta la locura, pero ninguno podía; porque ninguno se amaba si quiera un poco a sí mismo.

Esa noche Gaby se dejó fotografiar el clítoris por $9,000.ºº, un guarura con rostro de cabeza olmeca la esperaba detrás de la puerta comiendo Ruffles, los flashes hacían resplandecer la tela sintética de la mascada plateada, pero a ella lo que le llamó la atención fue el fotógrafo, un tipo más interesado en el lunar café del muslo derecho que en su sexo rasurado.

Cuando ella cerraba los ojos él miraba su cara, lo hacía rápido para evitar que ella lo notara, pero cada tanto... el mínimo común múltiplo en la secuencia de vistazos llegaba y ambos se miraban por fracciones de segundo.

Ella levanta la ceja...

¡¡Flash!!

El chico tuvo suerte esa noche, pero Dios sabe bien que detrás del relámpago de magnesio había sólo un ángel raquítico inveitablemente condenado a la podredumbre.

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