lunes, 8 de diciembre de 2008

Chevy

Entre cada capa de aire una muralla de energía me congela el sudor, disco y púa, disco y pua; la cadena de mi bicicleta se tensa casi tanto como la los tendones propulsores y el frío viola poco a poco la entrada de mi sudadera...


-lo bueno es que voy de bajada- pienso...


Un alivio repentino se anida en mi sonrisa no pedida y, si yo tuviera ojos en el costado derecho de la cabeza, ahí, junto a la oreja; entonces podría ver el Chevy negro que está por atropellarme.

1 comentario:

Bruja Kozmica dijo...

Bueno al menos no fue un camion negro.......si, mi optimismo da asco.