lunes, 22 de diciembre de 2008

A//:ckxs>>e_L


El simio que cruzó el portal a este mundo siete años y medio antes que yo, ahora es papá de un pequeño humanito de seis meses...

Dicho de otro modo, soy un chango blogger que ya se volvió tío.

Ayer nos reunimos en casa de mi padre y, como en los viejos tiempos, estuvimos esperando en la terraza que el viento se abriera paso entre lo poco que queda de la sierra.

Dicho y hecho, el aire le besó los codos al asfalto y lo dejó un poco más fresco, asunto que se agradece en la huasteca al caer muerto el sol.

De pronto, entre reconfiguraciones de mi sistema operativo a la modalidad "hermanofamiliarhijocuñado" y la súbita familiaridad de lo que alguna ves fue mi hogar, me encontré solo...

Totalmente solo frente a la carreola de mi sobrinito; la pequeña congregación de células había estado llorando efusivamente por un rato, pero mi hermano, su padre, le trajo su juguete favorito y, sin ánimo de exagerar, el nene fue bastante feliz en ese momento.

"Juguete Favotito del Nene"
Dícese de Elmo, el personaje de Plaza Sésamo que, gracias a Playschool, ha sido transformado en un muñequito ligero de peluche que reproduce el sonido de una melódica carcajada al sacudirle un poco la cabeza.

No me fue tan fácil quedarme solo frente a un humano sin maldad, santito por default, futuro compendio de amaneceres, una vida recién desempacada; ex-polvo muy distante de regresar a su lugar entre las rocas...

Los diminutos deditos regordetes del pequeño Axel aprisionan el cuello de Elmo y lo sacuden como a cualquier otro objeto, el resultado es ya conocido, el simpático muppet rojo se carcajea y una canción tarareada emerge de entre su felpa.
Entretanto, Axel sonríe, no sabe que Elmo no está vivo, no sabe que su mejor amigo es más parecido a la calculadora que a él; ignora que se ha encariñado con un mazacote de tuercas y estaño.

Axel, sin embargo, es un caramelo libre de silogismos y enredados blogs; Axel es, por el momento, más afín a Elmo que a mí... definitivamente no dejo de maravillarme: ahora resulta que este muñeco de baterías -como el despertador- es mucho más capaz de jugar con mi sobrinito que yo.

Los ojos de Axel brillan desde sus diminutas cuencas y las cúspides de sus salientes dientecillos sonríen...

Cada carcajada aguda me penetra el cerebro y hace un poco de cosquillas en las sinapsis; podría decir que la carcajada de mi sobrinito es una nube flotante de medusas, caleidoscópicas sábanas de piel tornasol; fantasmales estelas de luz...

Cierro los ojos y, entonces... cada eco, cada capa de aire tibio golpeado por el sonido de Axel, el desplazamiento de vapor empapado de alegría, la tarde vuelta aire naranja; todo logra tener un diagrama en mi mente.
Imagino los hilos delgados tejer las medusas y, poco a poco, la resonancia se hace una sola cosa con el peluche carmesí de Elmo.

Imagino que soy un ácaro, un microbio, parásito; lo que sea, pero que sea muy pequeño... vivo en la placa "3.2(952)_b" parte del sistema electrónico que reproduce el sonido artificial de carcajada; vivo en aquello que tanta plusvalía le da a Elmo.
Desde esta placa con pecas de estaño escucho la risa del pequeñito, su voz rebota entre engranes, tornillos, plástico, cables, cobre voltios y líquido alcalino de batería "AAA".

El robot que te hace sentir un orgasmo, la calculadora que da psicoterapia, el Mesías androide, cariño autómata, comunicación artificial; dilemas en el microprocesador.

Drexler lo dice mejor que yo "La máquina la hace el hombre y es lo que el hombre hace con ella" ¿Elmo vive? En verdad no, pero también es cierto que estar vivo no es indispensable si de hacer sentir feliz se trata.

Ni mi computadora, ni facebook, ni el dinero son cosas que puedan respirar, el iluso nazareno sangrante tampoco puede hacerlo desde hace 2008 años y, siendo así, los anteriores ejemplos colocan al mundo entero en la misma posición que mi sobrino.

Somos homínidos capaces de hacer mucho daño, pero es común ver al homo sapiens sonriendo frente a procesos artificiales capaces de proporcionar lo que a veces llamamos "felicidad".

El simio que cruzó el portal a este mundo siete años y medio antes que yo, ahora es papá de un pequeño humanito de seis meses...

Dicho de otro modo, soy un chango blogger que ya se volvió tío.

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